Desde Ikitoi junto con Ruth, psicóloga y amiga, desarrollamos “Exploradores de emociones”: Un juego diferente que apunta a que los niños puedan expresar, elaborar y modular sus emociones, siendo a la vez una  herramienta para comunicarnos con ellos, entenderlos y acompañarlos en este proceso Jugar  es el modo más natural para interactuar con un niño.

Ruth nos cuenta en primera persona cómo fue el proceso de diseño del Juego de Emociones.

¿Cómo surgió la idea?

Hace algún tiempo, en un viaje, visité a una amiga y colega que vive en el exterior. Ella me mostró el material con el que trabajaba con sus pacientes niños. Allí vi por primera vez un juego de emociones, ese juego era para uso en consultorio, su dinámica requería la intervención de un profesional.

En Argentina, en ese momento, no teníamos ningún juego sobre emociones, salvo algunos libros que de hecho habían generado mucho interés en los padres.

En ese momento estaba haciendo una investigación sobre el proceso de desarrollo de la regulación emocional en niños, que se produce en el marco de la crianza y en el que la intervención de los padres es clave.

Trabajo fundamentalmente en orientación a padres y se me ocurrió que un juego sobre emociones podía ser una herramienta fantástica para acompañar a los niños en este proceso.

¿Por qué no pensar en un juego que apunte a desarrollar la inteligencia emocional, que pueda jugarse en familia, sin necesidad de la intervención de un terapeuta?

Le conté mi idea a mi hija Dalia, que es diseñadora industrial, y ella me conectó con sus amigos de Ikitoi.

A los Iki les interesó la propuesta y comenzamos un proceso de intercambio súper enriquecedor en el que “ exploradores de emociones“ fue tomando forma.

Claramente nuestras formaciones y experiencias eran complementarias, y eso nos permitió trabajar en un clima de respeto y confianza mutua , que hizo que el proceso fluya muy relajadamente.

De la Idea a la Acción

En el comienzo, Mailen Givré, Diseñadora Industrial, se unió al equipo y se dedicó a investigar los juegos que ya existían en el mundo, así como las distintas modalidades de juegos de mesa posibles.

Mailen fue elaborando distintas propuestas a partir de reuniones que Dalia y yo teníamos con ella. En esas reuniones evaluábamos que el juego cumpliera con su objetivo en relación a las emociones y a la vez fuera jugable y divertido.

Hicimos prototipos, los probamos con niños y los corregimos y así fuimos llegando a una dinámica muy cercana a la actual.

En ese punto, se incorporó Palo, que además de trabajar en Iki, y estudiar diseño gráfico es Psicóloga. El intercambio con ella, que es además quien hizo las hermosas ilustraciones del juego, fue clave.

Palo fue una bisagra perfecta, por su capacidad para comprender el contenido teórico del juego y plasmarlo en imágenes.

Fue un proceso muy creativo y placentero para ambas partes. El juego que logramos es hermoso, divertido y consistente con los objetivos de estimular el desarrollo de la inteligencia emocional y propiciar la comunicación entre padres e hijos.

 

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