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Juegos de posibilidades infinitas, ¡ideales para disparar la creatividad de los niños!

Open-ended Toys, juguetes de final abierto, o como nosotros preferimos llamarlos: Juegos de Posibilidades Infinitas. Son aquellos juegos y/o juguetes que más se alimentan de la imaginación de los chicos; son poco estructurados, no poseen un único uso, ni un objetivo final determinado. Esto significa que no hay una forma “correcta” de jugar, sino que cada niño va encontrando y creando la propia según su imaginación.


El juguete de posibilidades infinitas por excelencia es el famoso y clásico palito. Lo que para los aburridos adultos es tan solo un pedazo de madera, para los chicos puede fácilmente convertirse en una espada láser, una varita mágica, una guitarra eléctrica o una cuchara para revolver una pócima secreta.

Dentro de los juguetes que se pueden comprar, los peluches o muñecos ofrecen también posibilidades infinitas. Un oso puede ser un compañero de expediciones, un animal enfermo que va al médico… todos los días puede cumplir un rol distinto. ¡Atención! Cuanto más “genérico” sea este muñeco, más variado podrá ser su uso, ya que los muñecos de personajes famosos ya traen consigo un montón de características (edad, género, carácter, preferencias).

Otro clásico dentro de los juegos de posibilidades infinitas son los juegos de construcción: desde los sencillos bloques de madera, hasta los famosos Lego y Meccano, y por supuesto nuestros queridos Ikitoi. Los chicos pueden armar construcciones y figuras, desplegando su imaginación sin ningún tipo de límite.

En oposición a este tipo de juguetes, encontramos otros más “cerrados”, que generan juegos dirigidos por el propio juguete. Este ya viene “completo” de antemano, dejando poco margen para las creaciones e imaginación del niño.
Son, por ejemplo, aquellos que al presionar un botón sucede algo “sorprendente”, como que un muñeco baile, se prendan luces de todos colores o se reproduzcan sonidos graciosos. Esto puede ser inicialmente entretenido, pero lamentablemente el único potencial didáctico que ofrece es el aprendizaje de la relación entre causa y efecto. Cosa que además también puede ser adquirida con juguetes menos estructurados: jugando con bloques, un bebé irá aprendiendo que si apila muchas piezas, es probable que la torre se deshaga y caiga, produciendo ruido y esparciendo los bloques por todos lados.

Todo esto no quiere decir que un tipo de juguetes sea malo y otro bueno, pero creemos que es importante hacer difusión de los Juegos de Posibilidades Infinitas, teniendo en cuenta los grandes beneficios que aporta para el desarrollo de los chicos.

¿Cuáles son estos beneficios?


Al mismo tiempo que se estimulan diferentes
habilidades cognitivas según cada juego, se ofrece un gran incentivo para la imaginación. Parte de este potencial imaginativo se plasma en el juego simbólico, aquellos juegos espontáneos de “hagamos como si”, que mezclan aspectos imaginativos con aspectos de la realidad, permitiendo que los chicos se vayan adueñando del mundo que los rodea.

Los juegos de posibilidades infinitas son también un gran combustible para la creatividad,  que invita a los pequeños a construir a partir de sus ocurrencias, inventando su propia manera de jugar. Los chicos adoptan un rol profundamente activo: su espíritu inquieto se plasma a nivel del hacer, llevando a cabo sus propias ideas.


La ejercitación de la creatividad también se plasma en la capacidad de resolución de problemas: al no haber instrucciones a seguir a rajatabla, las soluciones pueden ser múltiples, promoviendo de esta manera mayor flexibilidad y adaptabilidad ante un conflicto.

Por otro lado, si el juego se da entre pares, se estimula el desarrollo de diferentes habilidades sociales, ya que al no haber reglas prefijadas, será necesario cooperar y negociar para lograr soluciones en conjunto. Esto incluye el trabajo del autocontrol de las emociones e impulsos.

Jugar implica no solo pasar un buen rato, sino que es así como los niños se construyen a sí mismos y se preparan para el futuro. Gran parte de lo que somos como adultos tiene que ver con nuestra actividad lúdica desde nuestra tempranísima infancia.

Ofrecerles abundante juego de posibilidades infinitas a los chicos de hoy, ¡es apostar a que sean los grandes hacedores del mañana!

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